{"id":1435,"date":"2021-11-04T13:14:10","date_gmt":"2021-11-04T16:14:10","guid":{"rendered":"http:\/\/estallidosocialenchile.ongeco.cl\/?p=1435"},"modified":"2021-11-04T13:22:25","modified_gmt":"2021-11-04T16:22:25","slug":"las-asambleas-territoriales-una-experiencia-de-democracia-profunda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/las-asambleas-territoriales-una-experiencia-de-democracia-profunda\/","title":{"rendered":"Las Asambleas Territoriales: Una Experiencia de Democracia Profunda"},"content":{"rendered":"<p>Por Edward Murphy *<\/p>\n<blockquote><p>\u201cLos movimientos sociales progresistas no se limitan a producir estad\u00edsticas y relatos de la opresi\u00f3n; en cambio, los mejores entre ellos hacen lo que la gran poes\u00eda siempre hace: transportarnos a otro lugar, obligarnos a revivir los horrores y, lo que es m\u00e1s importante, permitirnos imaginar una sociedad nueva\u201d.<br \/>\nRobin D.G. Kelley, Sue\u00f1os de libertad<\/p><\/blockquote>\n<p>Las protestas que comenzaron el 19 de octubre de 2019 crecieron hasta convertirse en algo in\u00e9dito y en general imprevisible. Manifestaciones de un tama\u00f1o casi inimaginable. Demandas de dignidad, equidad, justicia social y ambiental que enmarcaron los debates nacionales. Un sorprendente n\u00famero de causas y movimientos unidos trabajando juntos por un cambio sist\u00e9mico. Expresi\u00f3n art\u00edstica y musical para la calle y para el p\u00fablico, no para el consumo y el beneficio personal. Destrucci\u00f3n de propiedades e infraestructuras, a menudo controvertida y polarizadora, pero tambi\u00e9n clave, tanto para romper la complacencia de la vida cotidiana, como para socavar las nociones t\u00e9cnicas de orden y progreso basadas en las obras p\u00fablicas y los edificios construidos. Los primeros d\u00edas del \u201cestallido\u201d o la \u201crevuelta social\u201d se\u00f1alaron un nuevo comienzo y un nuevo horizonte, la construcci\u00f3n de un nuevo Chile.<\/p>\n<p>Pero casi inmediatamente lleg\u00f3 la reacci\u00f3n. Los esfuerzos iniciales del gobierno para sofocar las protestas fueron desproporcionadamente violentos y macabros, un resultado tr\u00e1gico que solo se mide parcialmente en casos de vidas perdidas, ojos mutilados y personas detenidas que fueron abusadas f\u00edsica y sexualmente. Lejos de significar un nuevo Chile, la reacci\u00f3n fue m\u00e1s bien una vuelta a la fuerza bruta de la dictadura, una indicaci\u00f3n de que el orden neoliberal no solo hab\u00eda nacido en la violencia del Estado sino que segu\u00eda dependiendo de ella. Los militares volvieron de repente a las calles y los chilenos tuvieron que vivir, una vez m\u00e1s, bajo estados de sitio y toques de queda. Sin embargo, la reacci\u00f3n violenta no sofoc\u00f3 las protestas, ya que la mayor\u00eda de los chilenos y chilenas reaccionaron con m\u00e1s repugnancia y asco, lo que aument\u00f3 la movilizaci\u00f3n social y la sensaci\u00f3n de crisis.<\/p>\n<p>Las \u00e9lites gobernantes tuvieron que recurrir a otros medios para tratar de restablecer un tipo de legitimidad, aplicando al principio reformas fragmentarias e inadecuadas y, finalmente, asumiendo el hecho de que deb\u00edan producirse cambios profundos. La magnitud de estos cambios y su car\u00e1cter verdaderamente democr\u00e1tico son cuestiones abiertas y candentes, sobre todo ahora que la Convenci\u00f3n Constitucional va a comenzar su labor. Tras las elecciones del 15 y 16 de mayo, hay algunas se\u00f1ales esperanzadoras: la derecha no recibi\u00f3 los votos que necesitaba para vetar elementos de la nueva Constituci\u00f3n, los partidos de la ex-Concertaci\u00f3n han perdido el poder que ten\u00edan desde el retorno a la democracia, y la Convenci\u00f3n ser\u00e1 un \u00f3rgano diverso, que representar\u00e1 a muchos sectores que han sido excluidos durante mucho tiempo. Sin embargo, incluso si la Convenci\u00f3n Constitucional se desarrolla de la mejor forma posible, no puede sostenerse por s\u00ed misma como la \u00fanica forma de responder al malestar y la indignaci\u00f3n que alimentaron las protestas. La Convenci\u00f3n, despu\u00e9s de todo, ha sido controvertida en s\u00ed misma, dividiendo la opini\u00f3n sobre c\u00f3mo construir un sistema m\u00e1s representativo que supere los marcos estatales existentes.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1les son los otros elementos que podr\u00edan construir un Chile m\u00e1s democr\u00e1tico, inclusivo y justo, donde la dignidad se hace costumbre? La respuesta no es sencilla y los obst\u00e1culos son muy variados. Sin embargo, no hay duda de que el estallido social ayud\u00f3 a crear formas innovadoras y creativas de participaci\u00f3n democr\u00e1tica desde la base, incluidas las asambleas territoriales (a veces llamadas asambleas populares o cabildos abiertos). Las asambleas a menudo han complementado y dinamizado las movilizaciones callejeras. Sin embargo, tambi\u00e9n han superado el \u00e1mbito de las protestas p\u00fablicas, donde predominaban la denuncia, el conflicto y el espect\u00e1culo. En cambio, las asambleas han proporcionado espacios de di\u00e1logo y reflexi\u00f3n deliberados, en los que chilenas y chilenos de todos los \u00e1mbitos pueden aprender, criticar, conectar e imaginar. Han sido un espacio para realizar el crucial, aunque lento y a menudo arduo trabajo de construir una vida social basada en la dignidad y el respeto, en claro contraste con la atomizaci\u00f3n, el miedo y la jerarqu\u00eda que prevalecen en la sociedad chilena.<\/p>\n<p><strong>Un reencuentro con lo local y lo personal<\/strong><\/p>\n<p>En algunos sentidos, las asambleas territoriales parecen pintorescas y como de otra \u00e9poca: sus participantes eran vecinos, hablaban directamente entre ellos, las notas que se tomaban durante las reuniones se escrib\u00edan a mano y los miembros se reun\u00edan y difund\u00edan sus mensajes en plazas p\u00fablicas. Sin embargo, esta forma aparentemente obsoleta de hacer pol\u00edtica est\u00e1 en directa contradicci\u00f3n con las concepciones y pr\u00e1cticas dominantes. En un mundo de poderosas relaciones capitalistas de gran alcance y formas de gobierno, a menudo opacas y secretas, las asambleas se han centrado en un proceso local y abierto. Aunque muchos manifestantes y participantes de las asambleas se conectaron y difundieron sus mensajes a trav\u00e9s de las redes sociales, hablaron directa y abiertamente entre ellos en las asambleas, lo que contrasta con el tono a menudo superficial e intimidatorio de las comunicaciones en las redes sociales. Las asambleas eran un punto de contacto humano cercano, una din\u00e1mica que a menudo era liberadora en s\u00ed misma. Como dijo Gabriela Guerra de La Florida, la organizaci\u00f3n de su asamblea \u201cfue s\u00faper emocionante porque se dio en un ambiente s\u00faper respetuoso&#8230; hab\u00eda mucha capacidad de escuchar lo que le estaba pasando al otro, m\u00e1s que tratar de imponer\u201d.<\/p>\n<p>Al construir el di\u00e1logo y la organizaci\u00f3n a nivel local, las asambleas actuaron sobre la base de la idea feminista de que lo personal es pol\u00edtico, un lema complejo que tiene muchas implicaciones diferentes. Pero quiz\u00e1 la m\u00e1s importante sea que las relaciones cotidianas forman parte de los paradigmas de gobierno dominantes y del orden social general. Por ello, como se\u00f1ala Beatriz Cifuentes de Villa Ol\u00edmpica, \u201cnecesitamos urgentemente reinventar nuestras pr\u00e1cticas de relaci\u00f3n, de c\u00f3mo nos ponemos de acuerdo&#8230; que culturalmente es algo que hemos perdido despu\u00e9s de d\u00e9cadas de neoliberalismo y de dictadura capitalista\u201d. Al centrarse en el di\u00e1logo y la organizaci\u00f3n horizontal, las asambleas han abierto espacios en los que practicar la tolerancia y la conciencia son habilidades necesarias para construir una pol\u00edtica m\u00e1s democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Las asambleas tambi\u00e9n proporcionaron un espacio para agudizar y personalizar la comprensi\u00f3n de lo que est\u00e1 mal en Chile. Uno puede mirar a su alrededor o escuchar a su vecina o vecino para describir los desastres del modelo neoliberal, las injusticias del patriarcado y las formas en que los programas de mercado en materia de vivienda, salud, educaci\u00f3n y jubilaci\u00f3n han conducido al endeudamiento y la inseguridad. Estas perspectivas, como se\u00f1ala Leonor Ben\u00edtez de Juan Antonio R\u00edos, se pierden a menudo en las maneras delimitadas y parciales en que los pol\u00edticos nacionales y los comentaristas de los medios de comunicaci\u00f3n enmarcan el debate pol\u00edtico y las cuestiones sociales. El proceso de prestar atenci\u00f3n a las preocupaciones y dificultades de las vecinas y los vecinos tambi\u00e9n ha dado lugar a formas directas de solidaridad y apoyo, como cuando las asambleas territoriales han apoyado a las v\u00edctimas de la violencia estatal y han organizado Ollas Comunes y Comedores Populares.<\/p>\n<p>En este sentido, las asambleas se han basado a menudo en las tradiciones de ayuda y apoyo mutuo que han tenido tanta importancia hist\u00f3rica entre los trabajadores y pobladores chilenos, incluso cuando estas formas de organizaci\u00f3n se han visto socavadas en la era neoliberal. Cuando lleg\u00f3 la pandemia y el tipo de reuniones que originalmente hab\u00edan sido centrales para las asambleas resultaron imposibles, muchas asambleas se dedicaron a concientizar sobre los servicios de salud p\u00fablica y a proporcionar comidas y otros recursos a quienes hab\u00edan perdido sus puestos de trabajo. En este caso, las asambleas cubrieron una necesidad cr\u00edtica, especialmente en las zonas de bajos ingresos.<\/p>\n<p><strong>De lo local a lo transversal<\/strong><\/p>\n<p>Aunque las asambleas han subrayado la importancia de volverse hacia lo local, es importante se\u00f1alar que no han sido ni localistas ni separatistas. Sin duda, las asambleas han insistido en su independencia y han funcionado al margen de los partidos pol\u00edticos existentes, de cualquier organizaci\u00f3n social en particular o de cualquier entidad gubernamental. Sin embargo, las asambleas tambi\u00e9n han creado redes m\u00e1s amplias y han agudizado la comprensi\u00f3n tanto de los problemas generales que llevaron a las protestas en primer lugar como de las estructuras de poder que deben superarse para construir algo mejor.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos elementos, que formaban parte de los di\u00e1logos y procesos incorporados a las propias asambleas, se vieron aumentados por sus comit\u00e9s internos que ayudaron a difundir el mensaje de lo que era y pod\u00eda ser el levantamiento social. Las plazas donde se celebraron muchas de las asambleas se convirtieron en espacios alternativos de arte p\u00fablico y m\u00fasica, mezclados productivamente con formas de educaci\u00f3n popular y concientizaci\u00f3n. Al entrar en estas plazas, se puede acceder a un espacio de reflexi\u00f3n y autoeducaci\u00f3n, encontrando temas como los abusos violentos del Estado, las luchas actuales de las poblaciones ind\u00edgenas, la naturaleza y el poder de las industrias extractivas en Chile, o las posibilidades de incluir preceptos feministas y ecol\u00f3gicos en un nuevo orden social. Los esfuerzos por desarrollar estas reflexiones a menudo recibieron un impulso de las conmemoraciones de eventos y circunstancias que encapsulan historias de represi\u00f3n y lucha, desde la fecha del asesinato de Camilo Catrillanca, hasta los aniversarios de famosos barrios establecidos a trav\u00e9s de tomas de terreno. Si la pol\u00edtica es siempre cultural y la cultura es siempre pol\u00edtica, estos v\u00ednculos, normalmente no reconocidos, se han desarrollado de forma obvia y expl\u00edcita en las asambleas territoriales y en el estallido social m\u00e1s ampliamente.<\/p>\n<p>Al trabajar en la formaci\u00f3n de redes y organizaciones m\u00e1s amplias, las asambleas tambi\u00e9n han tratado de hacer que sus formas directas de democracia de base sean un principio b\u00e1sico para que Chile avance. Estos esfuerzos han logrado algunos \u00e9xitos organizativos notables como la Coordinadora de Asambleas Territoriales. Sin embargo, sigue siendo una cuesti\u00f3n abierta si iniciativas de este tipo m\u00e1s amplio pueden o no recuperar su equilibrio y cobrar impulso en los pr\u00f3ximos meses y a\u00f1os.<\/p>\n<p>A medida que Chile y el mundo emergen lentamente de los peores efectos de la Covid-19 y la Convenci\u00f3n Constitucional comienza a hacer su trabajo, tal vez el entorno general haya cambiado lo suficiente para el resurgimiento de formas populares de protesta y organizaci\u00f3n. Por supuesto, las movilizaciones sociales seguir\u00e1n siendo necesarias, sobre todo para conseguir que la nueva Constituci\u00f3n sustituya \u00edntegramente a la heredada de la dictadura. Las manifestaciones callejeras ser\u00e1n sin duda una parte de ello, pero seguir\u00e1 siendo necesaria la realizaci\u00f3n de pr\u00e1cticas y experiencias basadas en la participaci\u00f3n democr\u00e1tica directa.<\/p>\n<p>Muchos han desestimado a las asambleas territoriales como espacios transitorios, ineficaces y de escasa significaci\u00f3n real. Las asambleas no han sido oficialmente parte del proceso constitucional y no se han establecido necesariamente como una presencia permanente en la sociedad chilena. Sin embargo, independientemente de su destino final, ya han desempe\u00f1ado un papel fundamental. Como afirma Paulina Calder\u00f3n, de La Granja, en su testimonio, respondieron a la \u201cpulsi\u00f3n colectiva de juntarse, de conversar, y auto-educarse\u201d. Aunque sea de forma fugaz y en espacios muy particulares, rompieron con los tipos de desconfianza, miedo y barreras sociales que marcan no solo al Chile contempor\u00e1neo, sino a gran parte del mundo.<\/p>\n<p>Las asambleas territoriales han sido espacios en los que el descontento se ha canalizado en pr\u00e1cticas emergentes, en las que la participaci\u00f3n democr\u00e1tica y la interacci\u00f3n social digna pod\u00edan ir m\u00e1s all\u00e1 de los ideales ret\u00f3ricos y convertirse en contenidos realizables. En las asambleas han confluido horizontes ut\u00f3picos y pr\u00e1cticas concretas. Las asambleas representan una de las aristas m\u00e1s radicales, ambiciosas y productivas del levantamiento social, que contribuyen al trabajo de construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano y justo. Este trabajo es un desaf\u00edo continuo y profundo, en el que incluso imaginar una vida libre de violencia pol\u00edtica, injusticia social y destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica puede parecer una tarea imposible. Sin embargo, es importante recordar cu\u00e1n dram\u00e1ticamente ha cambiado el terreno social y pol\u00edtico en Chile desde octubre de 2019. Los tipos de organizaci\u00f3n y desarrollo social e intelectual que se han llevado a cabo en las Asambleas Territoriales pueden seguir siendo fuentes de inspiraci\u00f3n. Pueden servir como ejemplos de c\u00f3mo podr\u00eda ser un futuro liberado de los horrores del pasado y del presente, en el que ser\u00e1 posible que la gente viva en una sociedad coherente con valores m\u00e1s democr\u00e1ticos, respetuosos, e igualitarios.<\/p>\n<p>*Acad\u00e9mico e Investigador en el Departamento de Historia de la Universidad Estatal de Michigan.<\/p>\n<p>Publicado en <a href=\"https:\/\/ia802302.us.archive.org\/24\/items\/cal-y-canto-8\/Revista-Cal-y-Canto-8.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Revista Cal y Canto N\u00b0 8<\/a><\/p>\n<p>Imagen: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/111393776955423\/photos\/pb.100063638136914.-2207520000..\/408483547246443\/?type=3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Asamblea Territorial Juan Antonio R\u00edos<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Edward Murphy * \u201cLos movimientos sociales progresistas no se limitan a producir estad\u00edsticas y relatos de la opresi\u00f3n; en cambio, los mejores entre ellos hacen lo que<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1437,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-1435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1435"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1435\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1439,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1435\/revisions\/1439"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1437"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ongeco.cl\/estallidosocialchile\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}