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La
Historia Local (historia de barrios y/o sectores urbano populares) ha
tenido un desarrollo extraordinariamente rico en su práctica y
en sus objetivos, porque se trata de una experiencia social que desde
sus orígenes, y hasta el momento actual, ha involucrado a distintas
personas, organizaciones, comunidades, profesionales, etc. Esto impide
establecer sus orígenes sólo en procesos de renovación
vividos por la disciplina histórica. Los primeros antecedentes
se confunden entre el quehacer de educadores/as populares, algunos/as
historiadores/as, pobladores/as, profesionales de otras disciplinas, agentes
pastorales, que vieron en la recuperación de la memoria histórica
del territorio poblacional, y en el reforzamiento identitario, una herramienta
sociopolítica para ayudar al proceso de recomposición social
y organizacional en los peores tiempos de la dictadura.
Poco
a poco la importancia del testimonio se hizo notoria, era necesario hablar,
escuchar, compartir con los/as otros/as las experiencias vividas en los
últimos años. La voluntad por recomponer identidades, por
reforzar la valorización de la acción colectiva, fue motivando,
estimulando el “uso” del testimonio oral en las actividades,
en los talleres poblacionales, es decir, darle un uso social. Por lo mismo,
podemos hablar de un modo de trabajo social en la base, que respondía
abiertamente a objetivos sociopolíticos y de reforzamiento del
mundo urbano popular.
Lo
que resulta claro finalmente, es que las historias locales, al estimular
la circulación de la memoria social, han perseguido el fortalecimiento
de actores/as, la autovaloración y la repotenciacion de principios
de acción colectiva, comunidad y solidaridad, considerados como
contenidos fundamentales de la identidad de los/as pobladores/as. La dimensión
territorial de la memoria se caracteriza por el registro y la resignificación
de procesos en que el sujeto ejerce su poder con resultados concretos
que afianzan su autonomía; al apropiarse de un espacio el sujeto
elabora y opera con estrategias que lo ponen en relación con otros/as,
de modo que la autonomía a la que recién nos referíamos
es una autonomía de clase, es decir que su sentido se construye
junto a otros/as. Con estos elementos es posible plantear la existencia
de una memoria de poblador/a que está plena de prácticas
urbanas, de acción colectiva y, sobre todo, de vida cotidiana.
En efecto, entre los campos simbólicos donde más comúnmente
se han decantado identidades populares, se encuentra aquel de los territorios
poblacionales. Los significados que alimentan las identidades populares
no provienen solo de enunciados discursivos, más bien una importante
fuente de esos significados provienen del medio ambiente físico
en que se desenvuelve el/la sujeto/a popular. Es en el territorio donde
los/as sujetos/as sociales experimentan sus primeras y fundamentales certezas
simbólicas en relación al espacio físico que dominan,
es más, la idea de ejercer un cierto poder, surge primariamente
de lo que se juega en la ocupación de un espacio
De
este modo, podemos afirmar que la construcción de un territorio
es un proceso histórico donde se juegan estrategias y prácticas
que contienen no sólo la dimensión espacial, sino que también
la acción colectiva, parte relevante de la identidad popular. Son
ambas cosas a la vez, “una identidad colectiva popular se construye
al mismo tiempo que se construye un territorio.” O dicho de otro
modo, los procesos de construcción de identidad se dan “a
partir de sucesos y vivencias de carácter colectivo” que
son parte constitutiva de la construcción de territorio.
En
el ámbito de la disciplina histórica, la historia local
constituye, en estricto rigor, una ampliación temática al
tomar como centro de su preocupación las estrategias y las formas
de habitar los territorios populares. Del mismo modo, la mayor innovación
metodológica reside en la valoración y “uso”
de la memoria social que se comunica a través del testimonio oral.
Es decir, “la verdad” del testimonio, con toda su carga de
significación, resignificación y subjetividad.
ECO
ha realizado varias experiencias de historia local, junto a organizaciones
y pobladores/as de algunos territorios poblacionales en Santiago y otras
ciudades (La Legua, Huechuraba, La Florida, Maipú, Concepción,
Talcahuano, entre otras).
Memoria
Popular
Programa
de Historia e Identidad Social
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