Cumbre de los Pueblos del Sur

Asunción, 28 de junio de 2007

La primacía de lo social y la autonomía de los movimientos sociales

Ponencia en Mesa 4 de la Cumbre de los Pueblos, con el tema: Alianza entre movimientos sociales y organizaciones políticas en los procesos de cambio en América Latina y Paraguay

Por Mario Garcés D., Doctor en Historia, Director de ECO

 

1.- La primacía de lo social.

A propósito de las relaciones a alianzas de los movimientos sociales y las organizaciones políticas, creo que lo primero que debemos afirmar es la primacía de los movimientos sociales.

En contra de lo que habitualmente se cree, lo social es anterior a lo político, como la sociedad es anterior al Estado. En efecto, el Estado es un producto de la sociedad y nuestros problemas con el Estado provienen, habitualmente en América Latina, en que éste es el producto de la acción de un sector de la sociedad. En América Latina, los Estados son un producto de las elites y las oligarquías y mucho de nuestras historias políticas son la historia de las luchas por democratizar el Estado, luchas que han buscado modificar o cambiar el estado, especialmente en el siglo XX.

Del mismo modo, que el Estado es un producto de la sociedad, los partidos políticos son un producto del desarrollo de los movimientos sociales en la sociedad. Los partidos buscan normalmente representar o dirigir a su sector y también al conjunto de la sociedad. Pero en su origen el partido es “parte” y en su desarrollo deben convencer o ganarse el derecho a representar a la sociedad. Y cuando los partidos alcanzan el poder en el Estado, su dilema suele ser cómo dirigen y cómo dominan, si democrática o autoritariamente.

Quiero entonces decir, que los movimientos, que son más que un partido, necesitan preservar su autonomía de las organizaciones o partidos políticos. El o los movimientos sociales en nuestros países son siempre más anchos que los partidos políticos.


2.- La importancia y el papel de los movimientos sociales en América Latina.

¿Qué es la historia de América Latina sin sus pueblos? ¿Y cómo se constituye el pueblo en sujeto de la historia?

El pueblo se constituye en sujeto cuando se pone en movimiento. El pueblo es sujeto cuando se constituye en actor. El pueblo, esquemáticamente hablando, o es aplastado y sometido, o es sujeto de su destino, de la historia. Pero, para realizar su historicidad necesita resistir la dominación y luchar por su emancipación. Es que como decía Benjamin, el verdadero sujeto de la historia son las clases oprimidas cuando luchan. Este es, probablemente, el principal principio de historicidad.

Digámoslo de otro modo: Lo mejor de nuestra historia son nuestras luchas, nuestras capacidades asociativas, nuestras prácticas de solidaridad. Ello es parte de nuestra cultura, de nuestra identidad. Es nuestro modo de hacer historia, nuestra historicidad. Y es la más auténtica, porque es la historia de la emancipación, de la libertad. No es la historia del dominio, de la explotación, de la enajenación.


3.- Las aportaciones y preguntas de los nuevos movimientos sociales.

Los movimientos sociales tradicionales, entre nosotros, han sido los movimientos de raíz estructural: el movimiento obrero y el movimiento campesino.

Sin embargo, siempre nuestro pueblo ha sido más diverso que obreros y campesinos. Siempre hemos tenido desempleados, que no eran lumpen ni ejército de reserva. Eran y son trabajadores por cuenta propia. Eran y son “pobres”. Y los pobres han sido mayoría en América Latina.

También hay y había sectores que no estaban incorporados, o solo parcialmente, al campo productivo, por ejemplo las mujeres. Entonces, es necesario preguntarse, ¿qué lugar tenían las mujeres en el movimiento obrero y campesino?

En realidad, hay que admitir que con relativa tardanza, las Ciencias Sociales han debido reconocer la emergencia de nuevos movimientos sociales, como el de las mujeres, los jóvenes, los ecologistas, el cristianismo popular, el movimiento de Derechos Humanos, etc. Estos nuevos movimientos sociales no reemplazan a los movimientos sociales tradicionales, conviven con ellos y han ampliado y enanchado al pueblo en movimiento. Al mismo tiempo, nos han obligado a pensar la noción misma de “movimientos sociales”.

Los movimientos sociales, según un autor conocido, son acciones o “desafíos colectivos” que llevan a los grupos sociales a enfrentarse con otros, poniendo en juego sus propias formas de lucha, aprovechando las ”oportunidades políticas”, para producir cambios en la sociedad. Pero, y aquí me parece que está la principal contribución de los nuevos movimientos sociales, estas acciones colectivas no sólo buscan producir cambios en el Estado, sino que en las relaciones básicas de la propia sociedad, y por lo tanto en los individuos y en la cultura de esos individuos que constituyen o participan de los movimientos sociales.

La politización del pueblo, que favorecen los movimientos sociales, hay que verla en dos dimensiones: hacia el pueblo y hacia el Estado. Esto lo sabe cualquier dirigente social, su tarea no sólo consiste en demandar al Estado, sino en sumar capacidades asociativas y de conciencia en sus propias bases. Ese proceso, en sí mismo, es el mayor acto político de trasformación.


4.- Los desafíos de los movimientos sociales.

4.1. El primer y permanente desafío de los movimientos sociales es asegurar su propio desarrollo, es decir, sus capacidades asociativas, su memoria y su mística, sus capacidades de producir “verdades”, que pueden tomar forma de propuestas políticas sectoriales, nacionales o regionales.

4.2. Un segundo desafío de los movimientos sociales actuales tiene que ver con las capacidades de éstos para producir “cambios sociales y culturales” en su propio medio y entorno. Como indicó Evo Morales en Chile, en el 2006, hoy se trata mas de convencer que de vencer. Producir cambios sociales y culturales significa que determinadas relaciones sociales ya pueden ser modificadas (un trabajador sindicalizado genera una identidad distinta a un trabajador aislado; un joven que participa de un movimiento cultural genera un proyecto vital distinto al de aquel que reproduce la lógica dominante del neoliberalismo actual; un movimiento de mujeres activo cuestiona las relaciones de género dominantes e invita a construir nuevas relaciones de género; un movimiento ecologista activo impide que ciertas medidas que destruyen la naturaleza se lleven a cabo y bloquea su realización; etc.)

4.3. Los movimientos necesitan proyectarse políticamente y trabajar por la unidad del pueblo. Los movimientos sociales habitualmente elaborar sus propios sentidos políticos (lo que no quieren y lo que buscan). Estas aspiraciones de cambio pueden tomar forma en plataformas programáticas que, dependiendo las coyunturas, deben dialogar con otros movimientos y organizaciones políticas, culturales y religiosas. Dialogar significa crear espacios en que ello es posible (foros, asambleas, coordinaciones, articulaciones). La política, desde los movimientos sociales, necesita ser siempre un proceso de construcción social de la política

4.4. Los movimientos sociales, si bien para hacer política, necesitan establecer alianzas con partidos políticos, con ONG´s, con las Iglesias, etc., al mismo tiempo necesitan preservar su autonomía, ya que la política tiene una temporalidad y un alcance distinto al de los movimientos sociales. La política, dependiendo las sociedades, su historia, sus prácticas, se traduce en propuestas y tiempos (coyunturas, gobiernos, programas, etc.) que no agotan la historicidad y la densidad de los movimientos sociales. Los procesos de cambio que encarnan los movimientos sociales son de largo alcance, ya que representan aspiraciones y proposiciones de emancipación e igualdad que deben ser permanentemente recreadas y actualizadas.